Al igual que la salud física, la salud mental tiene muchas facetas. En términos generales, la salud mental se refiere a nuestra capacidad para hacer frente a nuestra vida, el trabajo, nuestras relaciones, la crianza de los hijos y cuestiones de salud física. Esto incluye la capacidad para tomar buenas decisiones y controlar nuestras emociones comunes tales como la preocupación, emoción, aburrimiento, confusión y miedo.

La manera en que las personas enfrentan los problemas depende de muchas cosas. A veces podemos manejar una situación estresante con facilidad, incluso si nunca nos había sucedido antes. Pero podemos enfrentarnos con una situación similar años después, bajo circunstancias distintas, y sentir angustia y tristeza. Sin embargo, no importa cuán dolorosas puedan llegar a ser algunas experiencias, la preocupación, aflicción, tristeza y estrés son todas reacciones normales.

Qué tan bien podemos sobrellevar la situación depende de:

  • Lo que aprendimos de los adultos en nuestra etapa de crecimiento.
  • Los recursos a nuestra disposición (por ejemplo, suficiente dinero para costear reparaciones de auto).
  • Qué tan fuertes nos sentimos bajo presión. Algunas personas se frustran fácilmente mientras que otras se sienten impulsadas ante los desafíos.
  • Cuánto tiempo durará el acontecimiento o circunstancia; cuando las circunstancias son crónicas, podría llegar a ser agotador.
  • La salud física; es más difícil sobrellevar bien una situación cuando uno no se siente bien.
  • Si ya hemos experimentado las circunstancias anteriormente.
  • Nuestra reacción física ante las cosas; algunas personas se ponen tan tristes que se sienten nauseabundas o temblorosas.

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La salud mental también se ve afectada por la manera en que funciona la química de nuestro cuerpo. El cerebro tiene químicos que nos ayudan a pensar y que cambian la manera en que nos sentimos y reaccionamos. Estas sustancias son en parte genéticas, como el color de los ojos o la altura. La química del cerebro también puede cambiar en algunos momentos de nuestra vida por causas hormonales, de nutrición, consumo de drogas o alcohol, condiciones físicas, trauma y medicamentos.

Las enfermedades mentales pueden ser el resultado de cambios en la química del cerebro que no se revierten una vez que el problema que generó dichos cambios se resuelve. Otras veces, un problema puede traer consigo más dificultades, las cuales no permiten que los sentimientos de tristeza, excitación, ansiedad o confusión se disipen.

La terapia puede ayudarle a discernir las opciones y recursos con los que cuenta o bien a aprender nuevas maneras de manejar estos sentimientos. Los medicamentos pueden ayudarle a volver a equilibrar la química del cerebro, para que la parte física de sus sentimientos mejore y así se sienta mejor. La terapia y medicamentos utilizados en combinación pueden ser muy útiles, ya que le permiten analizar los problemas de manera distinta, para que se pueda sentir mejor y sea capaz de tomar más decisiones positivas tanto de conducta como para su vida.