¿Cómo saber si necesito ayuda?

Todos pasamos por momentos que nos hacen sentir tristes, felices, frustrados, ansiosos, confundidos o enojados. Dependiendo de su duración, la intensidad de nuestros sentimientos, o la manera en que respondamos ante la situación, es posible que necesitemos ayuda.

Tener un mal día o sentirse estresado ante una situación difícil es normal. El divorcio, tener un bebé, el fallecimiento de un ser querido, perder el empleo o iniciar uno nuevo, o que se vengan abajo planes importantes, son todos ejemplos de circunstancias que pueden ocasionar sentimientos dramáticos, lo cual es normal. Generalmente podemos sobrellevar estos acontecimientos y sentirnos mejor después de un tiempo. Sin embargo, cuando nuestros sentimientos no se disipan, empeoran, nos asustan, o nos hacen actuar o consumir substancias de maneras extrañas, destructivas o peligrosas, esto no es normal y es necesario recibir tratamiento.

Las enfermedades mentales y la adicción no son el resultado de debilidad, falta de carácter o fallas en la crianza de los hijos. Pueden afectar a personas de todas las edades, razas, religiones y niveles de ingresos. Su salud conductual se deriva de una combinación de sus experiencias pasadas, lo que ha aprendido para sobrellevarlas y tomar decisiones, e incluso la manera en que los químicos del cerebro le ayudan a pensar y sentir. Las hormonas, nutrición, salud física, consumo de drogas o alcohol, los medicamentos y muchos otros factores también tienen un impacto sobre sus sentimientos y la manera en que reacciona ante los demás. Lo importante es reconocer que necesita hacer un cambio positivo en su vida.

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Si usted o un ser querido busca hacerse daño a sí mismo(a) o a alguien más, obtenga siempre ayuda de inmediato. Llame al 970.347.2120 o al 911.


Evalúe su salud mental.*


¿Tiene usted, o un ser querido, un problema de adicción? Hágase las siguientes preguntas: *

  1. ¿Alguna vez ha sentido que quizá debería reducir su consumo de alcohol o drogas?
  2. ¿Le han molestado las críticas de otras personas acerca de su consumo de alcohol o drogas?
  3. ¿Le han comentado sus amigos o familiares de cosas que dijo o hizo durante el último año al estar bajo la influencia del alcohol o drogas que no puede recordar?
  4. ¿Su consumo de alcohol o drogas está afectando su empleo, su rendimiento en la escuela, o sus relaciones interpersonales?
  5. ¿Alguna vez ha bebido o consumido drogas al levantarse por la mañana para calmar sus nervios o curarse la resaca?

* Este cuestionario puede ayudarle a comprender sus sentimientos o podría indicar un problema, pero jamás debe considerarse como substituto de una consulta con un profesional quien puede evaluar sus problemas a profundidad y ofrecerle opciones de tratamiento adecuadas.


Si experimenta múltiples de los siguientes síntomas durante una semana o más, tal vez le beneficien nuestros servicios:

  • Trastornos de sueño y/o alimenticios
  • Dolor crónico o sentirse mal sin motivo aparente
  • Consumo regular de alcohol o drogas para “sentirse mejor”
  • Sentirse desesperado(a) o abrumado(a)
  • Falta inusual de energía o motivación
  • Estrés o ansiedad intensos
  • Sentirse aburrido con la vida y sus actividades
  • No querer estar con otras personas
  • Irritabilidad o ira
  • Ataques de pánico
  • Preocupación constante por los problemas
 

¿Cómo saber si mi hijo pequeño necesita ayuda? ¿O mi hijo adolescente?

Con frecuencia los niños manifiestan sus sentimientos de maneras distintas que los adultos. Asimismo, ven y entienden la vida y acontecimientos de diferente manera.

En los niños, las conductas que sugieren la existencia de un problema y podrían requerir tratamiento incluyen:

  • Tristeza que dura más de uno o dos días o que empeora
  • Pesadillas recurrentes
  • Mojar la cama otra vez cuando ya estaban completamente entrenados para ir al baño
  • Dolores de cabeza o malestar estomacal que ocurren con frecuencia, sin relación aparente a una enfermedad
  • Destrucción de juguetes y otros artículos, que va más allá de daños por el uso normal
  • Estar llorosos o expresar miedo por más de uno o dos días
  • Apego excesivo, ya sea reciente o continuo
  • Conducta agresiva o de enojo: golpear, patear o morder
  • Problemas constantes en la escuela, como faltar, reprobar materias, o dificultades con los compañeros
  • Mencionar que no desean vivir o tratar de hacerse daño a sí mismos o a otros
  • Hacer daño a animales
  • Encuentros con la policía: robo, asalto, mentiras, escaparse de la escuela, vandalismo
  • Mal comportamiento constante ya sea en la escuela o en la casa, sin entender las consecuencias del mismo
  • Consumo de drogas o alcohol
  • No tener motivación para la escuela, hobbies o ver a sus amigos
  • Miedo de ciertos lugares, personas o cosas
  • Huir de casa o de la escuela
  • Problemas de aprendizaje, ya sea en la escuela o en las rutinas del hogar
  • Ser demasiado maduro(a) o responsable para su edad
  • Trastornos alimenticios, ya sea comer de más o no comer suficiente
  • Conflictos constantes con los demás

En North Range Behavioral Health ofrecemos terapias diseñadas especialmente para niños y adolescentes.

Llámenos al 970.347.2120 si desea hablar con nosotros para saber si su hijo(a) necesita ayuda.


Los adolescentes experimentan una confusa combinación de sentimientos e intereses pues se sienten atrapados entre la niñez y la edad adulta.

Las hormonas que generan cambios en su estado de ánimo, así como las mayores responsabilidades y expectativas que enfrentan, pueden incrementar las repercusiones en la casa y en la escuela. Para los adolescentes, esto puede resultar abrumador y difícil de manejar, pero quizás se rehúsen a describirse como deprimidos, estresados, enojados o abrumados. Con frecuencia, manifiestan sus sentimientos por medio de conductas.

Conductas que sugieren que su hijo(a) adolescente podría beneficiarse con tratamiento incluyen:

  • Tristeza o mal humor que dura una semana o más
  • Conducta de índole sexual o promiscuidad exageradas
  • Conducta agresiva o de enojo
  • Problemas constantes en la escuela, como faltar, reprobar materias, o dificultades con los compañeros
  • Mencionar que no desean vivir o tratar de hacerse daño a sí mismos o a otros
  • Hacer daño a animales o ser cruel con niños menores o adultos mayores a propósito.
  • Encuentros con la policía por robo, asalto, mentiras, escaparse de la escuela o vandalismo
  • Mal comportamiento en la escuela, la casa o en la comunidad
  • Conducta delincuente, incluyendo relacionarse con pandillas
  • No tener motivación para la escuela, hobbies o ver a sus amigos
  • Huir de casa o de la escuela
  • Asumir demasiada responsabilidad para su edad
  • Cambios en su alimentación: comer demasiado o muy poco; prestar demasiada atención al peso.
  • Cambio en sus hábitos de sueño
  • Mentir constantemente
  • Conflictos constantes con los demás, incluyendo adultos, familiares o compañeros

Señales de que su hijo está siendo afectado por el abuso de drogas o alcohol:

  • Han bajado sus calificaciones o notas escolares.
  • Le nota más irritable, enojado o huraño de lo que se consideraría aceptable.
  • Se encuentra como en trance.
  • Detecta olor a alcohol, gasolina o líquidos de limpieza.
  • Descubre un aumento en el uso de desodorizantes de habitación, productos de aseo personal con olores fuertes, enjuague bucal o mentas para el aliento.
  • Ha desarrollado una actitud de indiferencia.
  • Encuentra pintura o manchas de procedencia extraña en su ropa o cuerpo.
  • Utiliza gotas para los ojos con frecuencia.
  • Le encuentra artefactos comúnmente asociados con el consumo de drogas tales como chupones, palitos de luz fluorescente, paletas, latas de aerosol vacías, botes de pegamento, pipas, billetes enrollados, navajas, etc.

¿Pueden ayudar a mi familia?

Ninguna familia es perfecta, y la dinámica familiar es un tema complicado y desconcertante. A veces, las familias requieren de asesoría y nuevas habilidades que puedan ayudarles a sortear una crisis. Algunas familias buscan encontrar maneras de disminuir el enojo y conflictos constantes ocasionados por un adolescente, padre o madre con problemas. Los servicios que ofrece North Range Behavioral Health pueden ayudarle a entender las cuestiones que están generando el conflicto familiar, lo cual muchas veces es el primer paso para la sanación, pero lo que es más importante, nuestro personal capacitado puede ayudarle a identificar y practicar habilidades y métodos que mejoren sus relaciones familiares.

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